La vida - metarrelatos
Todas las formas de vida tienen un fundamento. Hay una razón para la existencia. Las formas de vida evolucionan con el tiempo. El tiempo es el medio donde las formas de vida evolucionan. La evolución es una expresión del tiempo. Hay muerte y desaparición en la evolución. Hay formas de vida que se transforman y trascienden. En el sentido lineal del tiempo las formas de vida emergen en un momento. Y en otro momento se extinguen.
Propiedades como el calor, la presencia de agua, la presencia de componentes químicos, las reacciones que entre ellos se producen, parecen ser la matriz física que da lugar a formas de vida. Las formas de vida se caracterizan - al menos superados los niveles más básicos - por la búsqueda de su subsistencia. Lo que cobra vida quiere seguir vivo. La muerte es también un elemento de la vida. Para la muerte la vida se trasciende a sí misma a través de la reproducción. Las formas de reproducción son variadas. Todas buscan permanecer. En la reproducción se abre paso la transformación. En el trascender se vehiculan la relación y el aprendizaje. Las formas de vida se extienden por múltiples caminos y cobran aspectos diferentes.
Las formas de vida son conocedoras del medio en el que subsisten. El medio es el lugar del alimento y la reproducción. El medio es el lugar de encuentro con otras formas de vida, con las que sirven de alimento y de reproducción. El medio es el espacio afectado por el tiempo. El tiempo es duración. En la duración se suceden los acontecimientos. La aparición de la vida es un acontecimiento. Su extinción es otro.
Las formas de vida aspiran a superar el momento de extinción: por ello se alimentan. Alimentarse es una necesidad primaria. En el alimento - en el encontrar formas que sirvan de alimento - se da una afinidad básica, primaria, elemental. Las formas de vida reconocen lo que es propicio a la vida. Ese reconocer es fruto del proceso evolutivo. Hay una constante búsqueda de lo que es favorable a la vida sin requerir un conocimiento, una conciencia, de lo propio ni de lo otro. Lo otro del medio y lo otro en el medio se va conformando a medida que la vida se desenvuelve en múltiples formas. Cada forma sigue su propio ciclo evolutivo. Decimos ciclo y así asumimos que tendrá un cierre y un origen, quizá otro.
Tomo el café. Observo sus posos. Su sabor amargo me agrada. Algo me dice que me ayuda a mantenerme más joven, más vivo. Miros sus posos. Pienso en el grano de café. En un momento del tiempo una forma de vida encontró un medio para perpetuarse en la forma de fruto. El grano se deposita en el medio. El medio sirve al grano para otra planta de café. La forma de vida evolucionada hasta la edad del grano está inscrita en el mismo. La semilla es el árbol en toda su duración. La existencia pasada y futura se condensa en un presente.
Riego mi orquídea. Una nueva raíz se eleva. La próxima flor busca otra forma de vida para una nueva orquídea. La raíz es el paso en el tiempo. La vida es una forma enraízada.
La vida anhela vida. Pero no hay querer, no hay volución. Son cadenas encimáticas que se desdoblan. En la división se ha encontrado el camino - inconsciente - de la permanencia. Porque antes de todo "ser", antes de toda conciencia de ser, hay vida. La consciencia es un fruto tardío de la evolución de algunas formas de vida. No precisa la vida de ella. Sin ser la vida puede proseguir hasta su extinción una vez consumido el ciclo expansivo de la línea temporal.
La vida existe pero no es. El existir precede a todo ser. Las formas de vida son existentes pero no son seres. El "ser" es un fruto tardío de la vida, innecesario. Algunas formas de vida han encontrado en la conciencia una forma de perpetuarse. Así ha nacido el "ser" y el "otro". Así el medio se patentiza como el lugar del alimento, de la reproducción y de todo lo otro. Con la conciencia algunas formas de vida se encuentran consigo (identidad) y con la posibilidad de las formas de vida (otredad). Así, las formas de vida continuan instaladas en el medio y la temporalidad pero ahora guardan su presencia y usan de la misma.
Con la conciencia la memoria se instaura con distintas ventanas espaciales: cuasi instantáneas o de larga duración. La memoria se vuelve útil para algunas formas de vida. La memoria sirve a la experiencia y la experiencia favorece la perpetuación de la vida. Por ello, algunas formas de vida despiertan a la vida misma a través de la conciencia.
La evolución ha sido siempre fruto del azar. Las posibilidades del medio ceñidas a los acontencimientos han establecido los posibles caminos para que las formas de vida encontraran su permanencia. Las posibilidades del medio y la temporabilidad continuan definiendo el espacio de la persistencia pero la conciencia se gira sobre ellos y cuestiona por su usabilidad para la vidTodas las formas de vida tienen un fundamento. Hay una razón para la existencia. Las formas de vida evolucionan con el tiempo. El tiempo es el medio donde las formas de vida evolucionan. La evolución es una expresión del tiempo. Hay muerte y desaparición en la evolución. Hay formas de vida que se transforman y trascienden. En el sentido lineal del tiempo las formas de vida emergen en un momento. Y en otro momento se extinguen.
Propiedades como el calor, la presencia de agua, la presencia de componentes químicos, las reacciones que entre ellos se producen, parecen ser la matriz física que da lugar a formas de vida. Las formas de vida se caracterizan - al menos superados los niveles más básicos - por la búsqueda de su subsistencia. Lo que cobra vida quiere seguir vivo. La muerte es también un elemento de la vida. Para la muerte la vida se trasciende a sí misma a través de la reproducción. Las formas de reproducción son variadas. Todas buscan permanecer. En la reproducción se abre paso la transformación. En el trascender se vehiculan la relación y el aprendizaje. Las formas de vida se extienden por múltiples caminos y cobran aspectos diferentes.
Las formas de vida son conocedoras del medio en el que subsisten. El medio es el lugar del alimento y la reproducción. El medio es el lugar de encuentro con otras formas de vida, con las que sirven de alimento y de reproducción. El medio es el espacio afectado por el tiempo. El tiempo es duración. En la duración se suceden los acontecimientos. La aparición de la vida es un acontecimiento. Su extinción es otro.
Las formas de vida aspiran a superar el momento de extinción: por ello se alimentan. Alimentarse es una necesidad primaria. En el alimento - en el encontrar formas que sirvan de alimento - se da una afinidad básica, primaria, elemental. Las formas de vida reconocen lo que es propicio a la vida. Ese reconocer es fruto del proceso evolutivo. Hay una constante búsqueda de lo que es favorable a la vida sin requerir un conocimiento, una conciencia, de lo propio ni de lo otro. Lo otro del medio y lo otro en el medio se va conformando a medida que la vida se desenvuelve en múltiples formas. Cada forma sigue su propio ciclo evolutivo. Decimos ciclo y así asumimos que tendrá un cierre y un origen, quizá otro.
Tomo el café. Observo sus posos. Su sabor amargo me agrada. Algo me dice que me ayuda a mantenerme más joven, más vivo. Miros sus posos. Pienso en el grano de café. En un momento del tiempo una forma de vida encontró un medio para perpetuarse en la forma de fruto. El grano se deposita en el medio. El medio sirve al grano para otra planta de café. La forma de vida evolucionada hasta la edad del grano está inscrita en el mismo. La semilla es el árbol en toda su duración. La existencia pasada y futura se condensa en un presente.
Riego mi orquídea. Una nueva raíz se eleva. La próxima flor busca otra forma de vida para una nueva orquídea. La raíz es el paso en el tiempo. La vida es una forma enraízada.
La vida anhela vida. Pero no hay querer, no hay volución. Son cadenas encimáticas que se desdoblan. En la división se ha encontrado el camino - inconsciente - de la permanencia. Porque antes de todo "ser", antes de toda conciencia de ser, hay vida. La consciencia es un fruto tardío de la evolución de algunas formas de vida. No precisa la vida de ella. Sin ser la vida puede proseguir hasta su extinción una vez consumido el ciclo expansivo de la línea temporal.
La vida existe pero no es. El existir precede a todo ser. Las formas de vida son existentes pero no son seres. El "ser" es un fruto tardío de la vida, innecesario. Algunas formas de vida han encontrado en la conciencia una forma de perpa.
Lo vital latente permanece en el sustrato de todas las formas de vida pero en algunas se acompaña de la opción de elección. Para llegar a la mínima expresión de la conciencia y de su utilidad para la vida en algunas formas de vida se han tenido que dar múltiples circunstancias en el medio y en el tiempo.
En la constancia por permanecer las formas de vida han desarrollado expresiones orgánicas. La agregación y la especialización se han mostrado útiles para perpetuar la vida. A mayor organización más especialización y más necesidad de cooperación. La cooperación emerge en un momento del tiempo entre algunas formas de vida como favorable a la persistencia. La colaboración surge porque las formas de vida han hallado los medios para compartir e intercambiar lo que de forma recíproca era útil para su supervivencia. En los procesos de intercambio y compartición se han establecido las bases para el desarrollo de sistemas de comunicación: la comunicación es transacción. La organización y la especialización se han acentuado con la comunicación.
Algunas formas de vida han encontrado que la corporalidad es útil para su continuidada. La vida ha cobrado cuerpo. La corporalidad es fundamento de la conciencia. La corporalidad pone a las formas de vida en una disposición diferente en el medio y en el tiempo. Las formas de vida se complejizan en un cuerpo orgánico. Los nexos que posibilitan la organización y especialización cobran un papel esencial pues permiten actuar como unidad al conjunto. Las múltiples formas de vida inmersas en una corporalidad encuentran en esta un vehículo para su durabilidada. Las organizaciones complejas desarrollan ciclos vitales completos dentro de una misma estructura que permanece en el tiempo. La estructura sirve a la supervivencia.
Las bases esenciales de alimentación y reproducción son ahora una responsabilidad colectiva. La corporalidad asume el papel de vehículo para perpetuar las formas de vida que la constituyen. Su especialización orgánica es el medio para ello. En algunas formas de vida complejo-corporales el sistema de comunicación se desarrolla de forma acentuada en el tiempo. El medio y el tiempo son la condición que motiva a ese desarrollo. El desarrollo del sistema de comunicación facilita la perpetuación de la forma de vida. A más y mejor coordinación-cooperación de las formas de vida que sustentan la corporalidad, mayor probabilidad de persistencia del conjunto. Si es útil para la estructura es útil para sus elementos: esto se dice la vida a sí misma.
La especialización sirve a la vida. La especialización del sistema de comunicación-coordinación en el medio y en el tiempo, conduce a lo que hoy llaman "agencia". La corporalidad cobra conocimiento de sí porque ese conocimiento es útil para su persistencia en el tiempo. El sistema de comunicación-coordinación encuentra que la retención de estados previos, primera forma de memoria, es útil para la mejor comunicación-coordinación de los elementos que componen la estructura. Las actividades corporales son más útiles para la vida si toman en cuenta los estados previos. Todavía no hay "ser" pero sí hay un organismo que encuentra conveniente (?) retener los acontencimientos del tiempo: nace el presente y con él la memoria de lo pasado. El tiempo no existe como tal para las formas de vida corporales-complejas. Sólo acontecimientos en el medio.
Retener, recordar... son los primeros estadios de la conciencia. Las formas de vida complejas necesitan responder a la prioridad de continuar vivas. La memoria ayuda a ello. La memoria facilita optar por aquello que es más útil para la vida. Es útil permanecer alerta a otra corporalidad cuyo aspecto parece hostil para la vida. Es útil el alimento que favorece el desarrollo de las formas de vida. Es útil extender la comunicación-coordinación con otras formas de vida. Es útil la sexualidad que permite replicar las formas de vida. Es útil la cooperación para favorecer las posibilidades de la vida para sobrevivir en el medio y en el tiempo.
Útil, útil, útil... ¿pero acaso la utilidad no es una percepción antropocéntrica? ¿Por qué la vida va a precisar de lo útil? ¿Qué necesidad tiene de ello lo que está más allá del tiempo? Y en todo este utilitarismo el sistema de comunicación-coordinación evoluciona hacia mayor capacidad de retención del tiempo, hacia una distinción de estadios del tiempo, hacia una relación entre acontecimientos y su valor para la vida.
Ya el "ser" ha nacido pero no hay individuo, no hay individualidad, no hay "conciencia-de-sí". El "ser" es una forma de referirse a las formas de vida, a las semejantes (especie) y las otras. El "ser" es un plural que reúne a lo útil para perpetuar la vida. Las formas complejas-corporales de vida "son" como una-misma. Y ahí se dan las primeras colectividades, los lazos comunitarios. Las formas de vida complejas encuentran la utilidad de la cooperación en el tiempo para la vida.
El medio y los acontecimientos del tiempo se suceden. Las formas de vida continuan con sus quehaceres, respondiendo a la premisa de la vida de perpetuarse. Y en la evolución, las formas más complejas de los sistemas de comunicación-coordinación encuentran una interioridad: algunas formas de vida ven imágenes de sí y de su entorno; ¡sueñan!; sienten su identidad y la del otro; hay un "yo" y un mundo.
La individualidad resulta de un sistema que ha alcanzado la posibilidad del ocio. Ya no precisa la alerta constante. Ya tiene los medios para usar el tiempo. La vida ha encontrado el camino para perpetuarse en formas que la sienten-perciben. Los sistemas complejos de comunicación-coordinación de los organismos que han optado por cooperar-colaborar desde la incorporación de la memoria como herramienta útil para la vida, han hallado igualmente las formas compartir la interioridad: la comunicación se proyecta entre los distintos organismos; el espacio y el tiempo se vuelven caja de resonancia; el mundo se llena de sonidos. Algunas formas complejas de vida encuentran la utilidad de la emisión de sonidos para perpetuar la vida: silvidos, aullidos, trinos... palabras.
Una de las múltiples formas que la vida se ha otorgado de perpetuarse a sí misma ha encontrado en el animal-hombre una expresión conveniente, útil. El animal-hombre desarrolla la palabra. La palabra simplifica la adherencia en la memoria. La palabra facilita la comunicación, cooperación, relación. La palabra se torna cultura. La cultura es la expresión misma de la vida que se perpetúa. Con la cultura la vida encuentra el futuro. Con las tres temporalidades reunidas la vida se sabe inmortal.
La disposición molecular en el entorno húmedo y caliente, la división encimática, la organización pluricelular, la emergencia del medio, la cooperación de los organismos, la aparición de la memoria, el descubrimiento de la comunicación, y en una de sus ramificaciones, la invención del lenguaje y la creación de la cultura, han llevado a la vida a la conciencia de sí.
¿Y no es esto otro metarrelato? Aunque lo fuera... ¿sería lícito querer desplegar este medio de autodescubrimiento en los sistemas artificiales? Porque la inteligencia no ha sido mencionada, pero se deja entrever: elegir lo útil puede ser su rasgo definitorio.

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