Derretir el hielo negro

Leo y leo, artículos de unos y otros, leo y pienso: ¿dónde estás Verdad? No te encuentro. Te ocultas. Tampoco siento tu hacer señas. Hallaste tu último templo en la noche más oscura. Tu luz desapareció. 

Teresa aguarda un horizonte...; discípula de Gadamer, dime, ¿cuál?, ¿dónde?, ¿qué mar lo sostiene?, ¿qué cielo lo alberga? No hay altura en este páramo para una futuridad diferente. Ningún camino anticipa, ningún sendero clama, una proximidad, una claridad nueva que derrita este sucio hielo negro. 

Esperanza, yaces sepultada bajo un glaciar de barras y estrellas, de miedo y olvido.

Desde la intervención en los Balcanes se ha consumado etapa tras etapa, paso a paso, una lógica hobessiana. Imperante, pregnante, narradora de los metarrelatos de la primacía de la fuerza, del derecho de la violencia, de la lacerante enfermedad del débil, del suplicante, del marginado. 

Depravación, depredación, destrucción,  sustantivos que adornan al imperio nuevo, vieja rémora reeditada de la Némesis derrotada en el pensar del mundo griego. 

¿Dónde estás diosa Vera? Retira tu velo, desata el nudo, teje una madeja nueva. Prende tu tea e ilumina la tierra celeste. Es el momento de otro retorno.

 


Comentarios

Entradas populares