Incómoda pregunta en el patio de recreo

 -"¿Crees en Dios?", una pregunta lanzada cual flecha, certera, atravesando mis oídos, inesperada, de un niño en su momento de recreo, tras una verja. "¿Crees en Dios?". Sólo pude responderle "Una pregunta demasiado difícil para ser respondida." Y es de esta forma cómo se suceden una a una las pruebas de esta vida. Los creyentes sienten que la vida es un atravesar etapas en las que su fe es puesta en juego. "¿Quién ha metido este pensamiento en la cabeza de un niño?", pregunté a mi compañera asombrado. ¿Un Dios? ¿Cuál de todos? ¿Y no será diosa? ¿O Diosas? Pero la pregunta se quedó ahí, conmigo, taladrando mi pensamiento lentamente. Una gota de agua que se abre camino y me interpele... Nueve días después no he hallado respuesta a su pregunta. Dios no puede responder a un qué, no hay un Ser en Dios. El verbo cópula es su derivada segunda. Si hay Dios antecede al Ser. El motor inmóvil, la idea del Bien, el Alma del mundo... la tradición no ayuda, son estratos de un misticismo que dimos por superado. "Madre es en la palabra de un niño la forma de llamar a Dios" -escuché una vez en una película. Dios sería para mi Natura, Vida. En Natura, creo. Por Natura nazco y muero. ¿Pero de dónde Ella? Porque el tiempo lineal lleva a un principio y a un antes del principio. ¿Es eterna Natura? Quizá el verdadero tiempo sea la pesadilla nietzscheana del Eterno Retorno. La vida aspira a perpetuarse por todos los medios y difícilmente se sujeta a este espacio-tiempo celeste. "Dios no es, Dios se da", pensaría el místico, quizá el mismo Heidegger. Nuestra Teresa de Jesús nos recordaría aquello de "sólo Dios basta". Pero la pregunta me señaló a mi y esperó de mi una respuesta. Y yo sólo una evasiva articulé. 

De niño siempre me asustaba la idea del "vendré como un ladrón en la noche para llevarme a los justos". Quizá ya no puede estar entre ellos. Toda la vida intentas caminar por el sendero (ay, diosa parmínea; quizá erraste en tu carro alado) por el sendero de la Verdad, pero una pregunta abre un abismo y clama por su puente. Entro aquí, en el blog, quiero escribir estas palabras, quiero librarme de ellas porque me rodean y me cuestionan; sé que no se detendrán sin recoger su presa, una respuesta. Abro el blog y encuentro una nota no publicada. Dice así:

"Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, juzgaba como niño; mas cuando ya fui hombre, dejé lo que era de niño. 12 Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido. 13 Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor." Corintios 1, 13.

Es la Razón la que oscurece la Fe - ¿acaso no una herejía? - pero el Amor prevalece. Y entonces (en un futuro incierto) Dios se equiparará a Amor. Y desanda sus pasos el estagirita: "más se ama cuanto más se ama...", y el amar es el verdadero Dios. Mi fe es la vida con su muerte. Mi amor es ella, Natura.

Comentarios

Entradas populares